Elecciones en puerta.
La desisión de Campeche
Revista Siempre, mayo 2009.

Por: Gisela Rubach Lueters

En el estado de Campeche se renovarán todos los cuadros de administración pública, desde las 20 juntas municipales, pasando por los 11 alcaldes, los 21 diputados locales, los dos diputados federales y, por supuesto, la gubernatura. En el caso de esta última tenemos dos candidatos por encima de los demás, que en una contienda cerrada buscarán el voto de la ciudadanía.

En el lado del PAN está el ex representante de la Secretaría de Desarrollo Social federal, Mario Avila Lizarraga, quien fue ungido por su partido rebasando al senador Sebastián Calderón y al diputado federal Jorge Nordhausen —el cual en todo momento llamó fraudulento el proceso interno—. Mientras que por la Coalición Unidos por Campeche que conforman el PRI y el Panal está el senador con licencia Fernando Ortega Bernés, quien fue nominado como candidato de unidad con el apoyo de los otros precandidatos de importante peso político en esa entidad..

Ambos candidatos llegan a este proceso en distintas circunstancias. En el PAN aún hay ciertas inconformidades con el proceso de selección, mientras que en la coalición PRI-Panal existe más tranquilidad, pero sólo es en el caso de la candidatura a gobernador, pues en los puestos de candidato a alcaldes y diputados locales, las cosas han ido subiendo de tono, con manifestaciones y tomas del partido, e incluso renuncias de algunos participantes para sumarse a otra fuerza política.

Es oportuno señalar que Fernando Ortega demostró ser el candidato más fuerte, de hecho la gente dice “quererlo”, pero debemos de prestar atención al hecho de que sus seguidores lo apoyan por tratarse de él, no por su partido, y esto desde los procesos donde compitió y ganó la alcaldía de la capital así como el senado de la República. La carrera se vislumbra como una competencia con ventaja para el candidato del PRI, donde la calidad y el fondo de sus propuestas, serán el principal reto junto con la capacidad de lograr convencer al electorado de salir a votar. De suma importancia es la movilización el día de la elección y los mecanismos para darle seguimiento. La contienda empezó el 10 de abril —Sábado de Gloria— y tomó más fuerza a mediados de mayo con el arranque de las campañas para presidentes municipales y diputados locales. Mario Avila dio inicio con bombo y platillo en Ciudad del Carmen, bastión desde hace nueve años del panismo campechano, mientras que Fernando Ortega decidió esperar a que concluyera la celebración de los días santos y comenzó de manera formal en la capital que gobernó con mensaje y propuesta (importante subrayar que este inicio fue en el barrio de Santa Ana, lugar tradicional de la sociedad de Campeche).

El mensaje de ambos candidatos está claro: ninguno va a claudicar, la elección será competida. Ortega Bernés cuenta con un gran carisma y el apoyo de la gente, mientras que Avila viene de un grupo empresarial, los Mouriño, decidido a posicionarse y seguir aumentando su poder económico y político. Las estrategias son claras, para el abanderado del PAN, “el domo” en Ciudad del Carmen, será el punto donde al parecer tiene planeado llevar a cabo varios eventos, apelando a la fortaleza de su partido en ese municipio y a enormes inyecciones económicas. Para el candidato priísta “la calle”, ya que además de hacer grandes eventos en las comunidades, está decidido a caminar por todo el Estado, fomentando la cercanía con la gente que siempre lo ha caracterizado, recibiendo propuestas y escuchando las necesidades de los campechanos de manera directa.
Fernando Ortega está arriba en las preferencias y lo último que puede hacer es confiarse. Cuenta con un experimentado equipo de campaña, con una estructura priista muy motivada que está trabajando ya, pero sobre todo, llama la atención cómo la sociedad civil cada vez se une más a su proyecto y esto seguramente lo ayudará a obtener más del 50 por ciento de la votación.

Dentro de este apoyo de la sociedad ha salido a la luz la llamada Fermanía, empezando con pequeñas lonas colocadas en las casas de este estado, y llegando ahora a grupos de jóvenes que se hacen acompañar de un mascota de nombre Puruxín (debido a que un mote cariñoso con el que se le conoce a Ferando Ortega es el de Purux, “gordito” en lengua maya), todo un fenómeno en la campaña pues incluso esta mascota ha salido en portadas de diarios locales. Por el lado azul, sin duda el tema del soborno electoral que provocó la renuncia del hasta entonces coordinador de campaña José Luis Lavalle Maury (de nueva cuenta colocado en esa posición en fechas recientes), así como el director general de la Lotería Nacional, Miguel Angel Jiménez, y que pospusiera la participación del presidente del partido, así como de algunas figuras representativas, no ha dejado despegar del todo la maquinaria que trae el panismo y que inyecta recursos federales, a través de sus diferentes programas, con la instrucción precisa de mantener Ciudad del Carmen a como de lugar. No en balde está operando el publicista favorito del presidente Felipe Calderón, el español Antonio Sola (ya dibujado su perfil en una nota de Irma Ortiz en las páginas de esta misma revista Siempre¡), quien además se hace acompañar de otros publicistas argentinos y cuya especialidad es la polarización de las elecciones sin importar los costos sociales. Recordemos la elección presidencial del 2006.

En Campeche están bien calificados tanto el gobernador Jorge Carlos Hurtado como el presidente Felipe Calderón, incluso el primero ha realizado un trabajo basado en “hechos” (palabra con la que la gente lo identifica), es querido por la ciudadanía, pero esto no siempre es traducido a votos para su partido, igual que con el oriundo de Michoacán, si bien una buena parte de la estrategia azul se recarga en la entrega de programas federales como Oportunidades, el miedo que transmiten sus mensajeros de que si no votan por ellos ya no recibirán el beneficio, no siempre resulta a favor de su causa.

Los logros del gobernador Hurtado Valdez son un gran pilar del priismo campechano: programas sociales, acueductos, caminos rurales, impulso al turismo, y acciones para mantener al estado como el número uno en seguridad en todo el país, son algunos de los temas que puede retomar el candidato Fernando Ortega y los demás candidatos del PRI para esta campaña. El pueblo campechano ha demostrado ser un pueblo que valora y aprecia la tranquilidad, inteligente, preparado para elegir las mejores propuestas, y no dejarse llevar por prácticas desleales ni críticas vacías. Los candidatos con más posibilidades de triunfo están en condiciones óptimas para recorrer un trayecto que se prevé difícil, que presenta muchos retos y que al final dará a uno de los dos la oportunidad de demostrar su talento. Será vencedor quien haga un mejor trabajo, quien tenga una mejor trayectoria pero, más que nada, triunfará aquel que cuente con la mejor propuesta y la mejor estructura para defender el voto el próximo 5 de julio.

Es aquí donde la organización al interior de las campañas y de los partidos, más allá de lo llamativas que puedan ser las campañas hacia afuera, se hará patente como la única demostración de fuerza contundente. La balanza se inclina a favor de la coalición. El Purux por el momento le va ganando al gallito azul.