Beatriz Paredes: más triunfos que derrotas
Revista Siempre, marzo 2010.

Por: Gisela Rubach Lueters

En estos días se cumplen tres años de la presidencia de Beatriz Paredes Rangel en el Comité Ejecutivo Nacional del PRI, donde a gran escala aparenta más triunfos que derrotas que la ayudan a ubicarse como personaje conocido a nivel nacional, potencialmente presidenciable (las encuestas la enuncian, los cuestionarios traen su nombre), bandera de la mujer en la política mexicana; pero veamos cuáles son en verdad algunos de los brillos más altos de su gestión y sus tropiezos más dolorosos.

Luego de su candidatura a la jefatura de la ciudad de México en 2006, donde obtuvo más de un millón de votos para colocarla en el tercer lugar por debajo del actual jefe de Gobierno, Marcelo Ebrard, y del ahora delegado en Miguel Hidalgo,



Demetrio Sodi (sí, sí, lo recordamos todos por ser ex priísta y ex perredista y por una entrevista televisiva en un juego de futbol de los Pumas de la UNAM, mas no por alguna gestión gubernamental exitosa), la ex gobernadora de Tlaxcala se colocó como una opción de crecimiento y recuperación del priísmo nacional desde la capital.
Su nueva campaña ahora al interior del PRI para obtener la presidencia tuvo éxito en todo el territorio y no obtuvo mucha resistencia para quedar arriba del sinaloense Enrique Jackson. Ahora, desde Insurgentes Norte, sus decisiones se tomarían más en cuenta, y tal vez harían olvidar aquella derrota contra Roberto Madrazo y Elba Esther Gordillo.
Sin duda, el logro de mayor raigambre de la administración de Paredes Rangel es el posicionamiento que tiene el PRI en todo el país, el ánimo con el que ha salido librado de los procesos electorales recientes y la fundada esperanza de regresar a la residencia oficial de Los Pinos en el 2012.
Pero si bien en Paredes podemos encontrar ese líquido de adhesión que ha fortalecido al priísmo, hay que evaluar con más detalle qué tanto peso tiene el CEN y sus decisiones en logros electorales recientes donde la fortaleza de los gobernadores ha sido evidente.
O donde el gobierno del presidente Felipe Calderón y funcionarios que le acompañan han hecho en parte por sus decisiones y en parte por factores externos que el sentimiento de la gente no esté del todo con la opción panista y por ello añore el pasado que vivió (máxime cuando la tercera opción, o sea lo que queda de izquierda, se desgasta en sí misma, lo cual ni siquiera llega a digno suicidio por tanta magia que le quieren impregnar a su perfil de ave fénix de versión austera).
Ha ganado la mayoría de las gubernaturas en juego, ha mantenido y recuperado algunas y ha salido derrotada en Sonora. Este 2010 tiene frente a sí la posibilidad de vestirse de héroe con triunfos en todo el territorio y en algunos casos por encima de un complejo ente que suma en forma de alianza a sus opositores fuera del PRI.
Quienes han acompañado al priísmo en estas elecciones han salido bien pagados, nos referimos a los partidos chicos que se suman para que su logotipo aparezca y su registro y prebendas se mantengan: Partido Verde Ecologista de México y Partido Nueva Alianza para despejar dudas.
Como diputada por la vía plurinominal tuvo que elegir entre dirigir la bancada o seguir al frente del partido, optando por esta última aunque se siente en la curul destinada al coordinador, y las cuestiones de imagen en la política saben que la forma es fondo. Además, desde la Cámara Baja y de la mano de personajes como el senador Manlio Fabio Beltrones y de gobernadores como los más mediáticos, lleva el ritmo y pulso de las decisiones en el país.
Baste como muestra el tamaño de la reacción que ha habido luego del nulo cumplimiento de acuerdos de parte del secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont. Y la magnitud del berrinche también. Aunque una duda que se respira en el ambiente es saber hasta cuándo se desatarán las patadas bajo la mesa con mantel tricolor, falta poco para saberlo, los dados se están echando y Paredes Rangel al menos tiene por ley más oportunidad de permanecer en medios de comunicación que varios de sus competidores gobernadores que concluyen sus periodos.
Momentos de lucidez sobran ejemplos, discursos que levantan multitudes se pueden contabilizar por cientos, frases que los medios hacen eco hoy las recordamos sin evitar una ligera mueca de risa (cómo olvidar el debate que nunca fue con Germán Martínez a quien señaló como “muchacho pendenciero”). Imágenes como las recientes en la CTM que aparenta visita de familiar a un paciente enfermo de salud.
Ha sido también objeto de muchos dardos que la acusan de no tener una clara postura pública, aunque sí una operativa entre las bancadas priístas locales en los temas de los matrimonios gay y de las leyes antiaborto, debate hay que decirlo, en su mayoría opacada por los adjetivos más que por las propuestas.
Las muchas preguntas a estos tres años de Beatriz Paredes Rangel al frente del PRI que dice regresará a la Presidencia de la República no se dejan esperar: ¿qué tanto representa el nuevo PRI, Beatriz, frente a figuras como Ivonne Ortega?, ¿qué tanto puede quitarse la estampa del viejo PRI cuando los medios recogen las fotos recientes en la CTM?, ¿cómo tener apoyo de los jóvenes si en la pasada asamblea nacional entra con un rotundo rechazo a las candidaturas ciudadanas?, ¿qué tanto ofrece el PRI de Beatriz a los nuevos votantes que se enteran de la vida en Internet?
Lo cierto es que en su mandato el PRI ha recobrado una fuerza considerable, si bien recargada en buena parte por la popular imagen de Enrique Peña Nieto en todo el territorio nacional; también hay que prestar atención a esas voces que la ubican como guerrera tlaxcalteca y le toque la parte más dura del PRI en el proceso para regresar a la Presidencia de la República que es la de ganar los votos que se requieren para tal labor encabezando de nueva cuenta una causa que no logrará el triunfo en la ciudad de México.
Como ella misma dijo alguna vez: “Rechazo que el triunfo del PRI sea un regreso al pasado”, pero en el crisol de este electoral 2010 y lo que se vislumbra en el corto plazo se puede distinguir una sombra que no la deja del todo caminar entre rosas. Dos preguntas más para el debate que les gusta a los líderes de opinión: ¿México está preparado ya para ser gobernado por una mujer que porta con orgullo el huipil?, ¿será suficiente apelar a nuestras raíces y a la inteligencia o la imagen marcará la decisión del electorado?

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