Rumbo "012

El rumbo del Distrito Federal.*

* "Artículo aparecido en la Revista Nueva Era de marzo 2012"

@GiselaRubach

Por: Gisela Rubach Lueters.

La primera elección de Jefe de Gobierno de la Ciudad de México fue en 1997. La ganó el PRD con Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano frente al candidato del PRI Alfredo del Mazo. En tercer lugar quedó el panista Carlos Castillo Peraza.

Su administración, que sólo duraba 3 años, no fue completada por el ingeniero debido a que se postuló, por tercera vez, a la Presidencia de la República. Lo suplió la hoy experredista Rosario Robles.

En 2000 volvió a ganar el PRD, ahora en la figura de Andrés Manuel López Obrador. El PAN subió a segunda fuerza con Santiago Creel Miranda. Y el PRI fue relegado al tercer lugar siendo su abanderado Jesús Silva-Herzog Flores. En el 2006, la mayoría de los capitalinos refrendaron su respaldo al PRD, por lo que fue electo Marcelo Ebrard, quien rebasó por primera vez los dos millones de votos; el segundo y tercer lugares se mantuvieron inamovibles: PAN con Demetrio Sodi y PRI con Beatriz Paredes, respectivamente.
En el 2000 el efecto se llamó Fox, en el 2006 fue López Obrador, para el 2012 todavía falta saber cuál será el nombre. Y es que este año electoral nos presenta un escenario que pese a la repetición de una participante de la elección anterior, pinta para ser diferente.

Quien repite es Beatriz Paredes Rangel (por la alianza PRI-PVEM), los otros candidatos son Miguel Ángel Mancera (PRD-PT-MC) e Isabel Miranda (PAN) y falta saber quién será el candidato o candidata de Nueva Alianza. La pregunta es: ¿qué hace diferente este proceso? Las aristas las podemos ubicar en al menos seis puntos:
Primero, tenemos dos candidaturas ciudadanas, una en el partido en el poder federal y otra en el partido que gobierna la Ciudad de México. Por un lado, el PAN refleja un nulo trabajo en los cuadros de la capital, ya en la elección del 2006 tuvieron que echar mano de un “candidato externo”, y ahora postulan a una persona identificada con el perfil de ciudadana que goza de una buena imagen pública, pero que al ingresar en el ámbito político es factible que disminuya.
Desde su presentación la candidata Isabel Miranda de Wallace ha hecho públicas sus posturas contrarias a algunos temas que el partido que la postula enarbola desde siempre. El eje de comunicación todavía no queda claro, pues si bien el término “ciudadanía” puede resultar atractivo, no se ha logrado atar a la campaña como tal. Esa carencia, o esa falla mejor dicho, puede hacer que el PAN no consiga su objetivo principal que es no desfondarse en la capital del país
El PRD tiene en el reparto de sus espacios, candidaturas y cuotas de poder el mayor riesgo, la asignación de la candidatura a Jefe de Gobierno salió en términos generales bien librada. Miguel Ángel Mancera viene de ser Procurador General de Justicia, un tema que es muy sentido entre la población, y que en su periodo es innegable sus buenos resultados, su carta de presentación, quizá también su talón de Aquiles, al ser la única.
Para el anecdotario queda el hecho de que quien fuera considerado mucho tiempo el “delfín” del jefe de Gobierno para sucederlo en el cargo, Mario Delgado, secretario de Educación Pública local, no pudo nunca despegar en las encuestas. El proceso interno del partido gobernante en la ciudad tuvo más participantes de los esperados, sin embargo la lucha siempre estuvo entre dos opciones, el que ganó, y la asambleísta Alejandra Barrales.
Necesario es señalar que la única competidora por la candidatura en un primer tiempo evitó hacer pública su adhesión a la candidatura de Mancera, incluso se reservó el derecho a opinar, en sus propias palabras, en una conferencia de prensa minutos antes de la postulación oficial de Mancera, junto con los demás competidores.
El segundo punto que se percibe es el de los temas que deben tocarse en la campaña. Más allá de la seguridad y la generación de empleos, que por supuesto son importantes, los habitantes de la capital tienen problemas que otros lugares no: servicio de limpieza y recolección de basura, movilidad que repercute tanto en transporte público como en vías alternas para el tránsito, dotación de agua potable en las regiones donde siempre hace falta, espacios que respeten y generen respeto por el medio ambiente para erradicar o al menos disminuir la contaminación, conectividad a internet, oferta para los jóvenes y las llamadas tribus urbanas, entre otros.
Gran parte del éxito de los gobiernos del PRD en la capital radica en el buen trabajo de los programas sociales, en su espíritu socialdemócrata, donde se fomenta el respeto a los derechos y libertades, sobresaliendo temas como el aborto y el matrimonio entre personas del mismo sexo.
Así como también a considerar están las asociaciones de transportistas y vendedores ambulantes, quienes juegan un papel fundamental en la movilización, y la posición que tome la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, que como todo actor político tiene mucho qué decir.
El tercero es, sin duda, el desgaste natural en el ejercicio de gobierno que representa para el PRD tener 15 años al frente del Distrito Federal, aunque en este último periodo el actual mandatario Marcelo Ebrard ha hecho un buen papel a decir de los ciudadanos (incluso fue reconocido en el año 2010 como el mejor alcalde del mundo por la Fundación City Mayors), y eso ayuda a contrarrestar los negativos que como tal el PRD conlleva a nivel nacional.
A ello se suma el trabajo de los delegados y de los funcionarios, no todos bien calificados y muchos de ellos saltando de una posición a otras en cada periodo electoral. No es extraño por ello que un delegado ahora busque la diputación, la senaduría, ser miembro de la asamblea, estar en la lista de pluirinominales.
(La gente no olvida lo que sucedió en la delegación Iztapalapa de al capital con un proceso donde ganó Rafael Acosta “Juanito”, quizá su mayor aportación hacer verbo su actuación, de allí devienen las “juanitas” esas legisladoras sobre todo que sólo aparecen en la boleta para ganar la elección y luego pedir permiso para que su suplemente, por lo regular un político de la vieja guardia y no tan bien visto o calificado, sea quien goce del fuero y prestaciones económicas y políticas que confiere el cargo.)
El cuarto aspecto a analizar son los procesos electorales federales con las Senadurías y las diputaciones federales, así como los procesos locales en las 16 delegaciones y las 40 diputaciones locales, pues cada una de ellas afectará para bien o para mal en esa parte del padrón electoral que le corresponda, y es que el voto diferenciado puede darse, esto es, que un elector vote por una opción para Presidente de México y diputado local, otra para la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México y delegado, y una más para la diputación federal por ejemplo.
Una de las razones para que esta opción se presente radica en los abanderados que postulen los diferentes partidos, las traiciones, la falta de acuerdos, las posiciones negociadas, así como su cumplimiento, pueden cambiar el rumbo en algunas elecciones locales que sin duda repercutirá en la elección para Jefe de Gobierno.
El quinto es el efecto de las campañas nacionales, por ser el lugar natural donde se asientan los tres poderes de la unión así como los medios de comunicación más influyentes y de impacto nacional, tienen que estar los candidatos y equipos de campaña muy al tanto del acontecer de las campañas presidenciales.
Las campañas locales corren el riesgo de ser opacadas por las presidenciales, de allí que seguramente el mayor peso radicará en las campañas en tierra, en la promoción que puedan hacer en el llamado “puerta a puerta”, pues el mismo capitalino votará por Presidente de la República, Senador y Diputado Federal, a la par que por su Jefe de Gobierno, Delegado y diputado local.
El sexto será un escenario diferente gracias a las nuevas reglas del juego que han cambiado y que limitarán, sobre todo en medios electrónicos, radio y televisión, las campañas negativas y de contraste, donde tendrán que desplegarse muchos talentos comunicacionales.
El peso electoral de la elección presidencial en la Ciudad de México es de suma importancia para las aspiraciones de todos los partidos. Cada movimiento repercute. Vemos las cifras de las elecciones anteriores y comprendemos que la capital es el último bastión del PRD en el país, y como tal lo cuidará.
No podemos dejar fuera el papel de Internet sobre todo cuando el 60% de los internautas de la red social Twitter se asientan en la Ciudad de México, sin embargo el verdadero peso del acontecer de la red de redes lo veremos si se logra dar el paso de la pantalla a la realidad, y sobre todo al voto.
En este marco donde los spots o pizas publicitarias de los diversos partidos políticos y alianzas, son controlados por el Instituto Federal Electoral, internet se vuelve un foro donde recargar muchas de las batallas que los medios tradicionales ya no pueden controlar por su misma dinámica, lo cual también en algunas ocasiones generarán más escándalo que noticia, más acusación que propuesta.
Hay temas pendientes que se deben trabajar en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, pero también hay un ánimo de que las campañas despierten sentimientos de alegría, que el proceso electoral pasado, donde hubo una crispación que duró años, ahora no se repita, y que muy por el contrario, se consolide la democracia, la paridad de poderes, pues se requiere de una capital fuerte para un país que espera mucho de sus futuros gobernantes pero indiscutiblemente todo tendrá que ver en quién y en qué propuestas van a creer los chilangos.

Al final de la competencia la decisión será Cambio o que siga gobernando el PRD esta ciudad.


Gisela Rubach Lueters es Directora General de Consultores y Marketing Político. @GiselaRubach
* "Artículo aparecido en la Revista Nueva Era de marzo 2012"