Una alianza triunfadora
Revista SIEMPRE!, febrero 2010.

Por: Gisela Rubach Lueters

Las líneas en diarios y revistas, así como minutos de aire en radio y televisión sobre las alianzas políticas en las próximas elecciones del 4 de julio han sido guiadas en mayor medida por una visión centralista y desde la comodidad de la burbuja de opinión más que del análisis, sin dejar de lado todo el peso de la presidencia mediáticamente hablando.

Con la experiencia de más de veinte años llevando campañas políticas puedo argumentar que veo al menos cinco puntos para que una alianza como las que empiezan a consolidar PAN y PRD pueda triunfar:

El candidato tiene que ser emanado de las filas del PRI. De preferencia recién salido y por lo regular encabezando las encuestas. Antonio Echevarría en Nayarit y Pablo Salazar Mendiguchía en Chiapas son los ejemplos claros. Ello porque la fórmula descansa en la figura del candidato y no necesariamente en la fuerza de los partidos. Mientras que cuando quien encabeza la fórmula (como puede ser Xóchitl Gálvez en Hidalgo) es de uno de los partidos que origina la alianza, no asegura un apoyo de las demás fuerzas, es el caso de Javier Corral, quien fue postulado por PAN y PRD sin éxito en las urnas de Chihuahua.
Gobernador saliente mal calificado. Las experiencias de alianzas triunfadoras de igual forma nos ayudan a explicar este fenómeno y, todavía más, nos dan el sustento necesario para decir a estas alturas que en el caso de Durango, Hidalgo, Sinaloa y Puebla, el PRI no tendrá problemas para conservar la gubernatura, pero no así en Oaxaca, donde el gobierno de Ulises Ruiz no goza del respaldo ciudadano, mientras que Gabino Cué, luego de 12 años de campaña, de nueva cuenta levanta el ánimo del elector.
Alianzas en todos los cargos a elegir. Suena lógico pero esto puede ser motivo de confusión al momento de votar. Y es el motivo por el que en mayor medida sufren fracturas las coaliciones, como en el caso Durango donde el Partido del Trabajo es la tercera fuerza política y con ese poder decidió mejor separarse y buscar obtener espacios por cuenta propia, misma postura que ahora han expresado en Zacatecas, donde se iban a unir al PRI.
Percepción y fuerza electoral de los partidos coaligados. Estos datos son fundamentales sobre todo al momento de analizar quién gana y quién pierde al unir fuerzas en una alianza, pues, a excepción de Oaxaca y Chiapas, en el resto de los estados donde habrá elecciones, la imagen del Partido de la Revolución Democrática es altamente negativa, y su nivel de intención de voto es ínfimo. En este contexto, quien más pierde es el PAN, partido que tendrá que ceder un buen número de posiciones como parte de las negociaciones para concretar las alianzas.
El costo de los acuerdos en términos de dinero y de posiciones puede ser la piedra de toque o de choque. No todos los líderes estarán de acuerdo en repartirse las posiciones en el dado caso de ganar, bueno, incluso desde la conformación del equipo de campaña saldrán a relucir los egos, fobias y manías.
Las traiciones. Sí, hay que llamarlas por su nombre, porque no hay otra forma de definir la decisión de un aspirante que al no verse favorecido por la designación de su partido, cambia de institución luego de años de militancia, colgando una camiseta para enfundarse otra de un color distinto del cual no hace mucho no querían ni ver, y la gente sabe que quien traiciona una vez traiciona siempre.
Es un estigma que no podrán zafarse los personajes del momento que ahora aparecen en planas de periódicos nacionales y locales. Adicionalmente, el partido amenazado con las alianzas debe cuidarse de los “ensarapados”, aquellos militantes cercanos al aspirante que renunció quienes están dispuestos a quedarse en el partido pero actuar en su contra.
Además de estos puntos, hay que entender el contexto local de cada coalición, no en todos lados puede funcionar, no en todos los momentos se puede dar, y ciertamente una fragmentación puede echarla abajo. Por eso vende caro su amor la franquicia de la familia Monreal en Zacatecas, por eso en Veracruz con Convergencia fuera de la alianza sabe el gobernador Fidel Herrera que es más accesible el triunfo.
Por eso mismo en el estado de Hidalgo José Guadarrama sigue peleando, y el cantante-actor del Partido Convergencia Francisco Xavier de seguro querrá ir por la libre, así consigue más recursos al servirle al gobernador Miguel Ángel Osorio Chong que siendo parte de la alianza que impulsa a Xóchitl Gálvez.
El mundo no se detiene. En el Poder Legislativo todo quedará estancado al menos medio año, nadie se querrá mover si no es para favorecer su causa en la entidad que representa o en una cercana que ayude a sus colores.
Lo cierto es que en algunos estados las alianzas son más de lentejuela y matraca que de ideas e ideales, y cada vez más se comprueba de que los recursos se están destinando al único lugar donde se tienen probabilidades de ganar: Oaxaca. Ello sin obviar que hasta el momento la propuesta electoral únicamente se ha basado en el golpeteo por sacar al PRI del Palacio de Gobierno, y tal vez sea esa su única propuesta aliancista, dejando de lado los temas que afectan más al electorado: empleo, crisis, seguridad.
Hay que dejar en claro que las coaliciones no garantizan el triunfo. Si no existe un programa de gobierno y sólo se busca el poder por el poder, la gente es quien pierde. Como lo advertimos, el 2010 es importante para la elección presidencial, pero no suficiente para garantizar la victoria. Además para la guerra del 2012 aún faltan muchas batallas.