El decálogo del año que se fue
Revista Siempre, enero 2010.

Por: Gisela Rubach Lueters

El año 2010 será electoralmente intenso. Sin embargo, antes de analizar lo que está por venir es obligado confeccionar un balance del proceso comicial 2009. En las siguientes líneas propongo un decálogo a través del cual esbozo las lecciones que nos dejan los comicios de julio pasado.

Una mayoría absoluta que no es gobierno

Las últimas dos elecciones intermedias (2003 y 2009) se caracterizan por albergar dos hechos coincidentes y una diferencia. Coincidencias: el partido en el gobierno pierde la mayoría relativa en la Cámara de Diputados en medio de graves crisis económicas detonadas en la primera mitad del sexenio.

 

La diferencia radica en que, como señala José Woldenberg, por primera vez estamos frente a una mayoría absoluta que no es gobierno y un gobierno que no sólo no es mayoría absoluta sino que se enfrenta a una coalición que sí lo es.

PAN, referéndum y economía

Al igual que en 2003, Acción Nacional despliega una estrategia de comunicación política centrada en hacer de la elección intermedia un referéndum al presidente de la República. Falla hace seis años (¡Quítale el freno al cambio!). Vuelve a errar en 2009 (¡Acción responsable!). El PAN centró equivocadamente su mensaje al pedir el voto para apoyar la lucha del gobierno federal contra el narcotráfico mientras al electorado lo que le importaba era el deterioro de su situación económica. El 5 de julio dos tercios de quienes emitieron su voto consideraban que el principal problema del país es económico.

Reposicionamiento del PRI

Los resultados arrojados por las urnas el pasado 5 de julio muestran un claro reposicionamiento del PRI: retuvo dos gubernaturas (Campeche y Nuevo León) y recuperó un par más (Querétaro y San Luis Potosí) —perdió sólo una de cinco en disputa: Sonora—. Arrebató bastiones históricos: Guadalajara, Zapopan, Cuernavaca, Naucalpan, Tlalnepantla al PAN; Nezahualcóyotl, Ecatepec, Texcoco, Chalco, Valle de Chalco al PRD. En coalición con el Partido Verde, obtuvo la mayoría absoluta en la Cámara de Diputados. A la luz de estos resultados, algunas voces hablan ya de un seguro regreso del PRI a Los Pinos.
Sin embargo, para que eso suceda, el PRI debe hacer escala en dos aduanas: 2010 y 2011, donde están en juego la mitad de las gubernaturas del país. Aún más, un año antes de la elección 2012 se llevará a cabo el proceso interno para seleccionar a su candidato presidencial. De cómo procesen su elección interna dependerán en buena medida sus posibilidades de triunfo.

PRD, AMLO y caída electoral de la izquierda

Las diferencias irreconciliables al interior del partido de izquierda más importante de México, el PRD, se acentuaron en la medida que sus dirigentes no fueron capaces de elegir con pulcritud a su dirigente nacional, lo que catalizó la decisión de su ex candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador de apostar su capital político y poner a disposición su estructura electoral a favor de los partidos Convergencia y del Trabajo. Resultado: ambos partidos garantizaron prerrogativas para los siguientes tres años, mientras el Partido de la Revolución Democrática vio adelgazadas las suyas debido a la caída en picada de su votación nacional al pasar de 28.99% en 2006 a 12.19% en 2009.

Poder de los gobernadores

Protagonistas de un juego de suma cero: el poder que ha perdido el presidente de la República se ha trasladado a los 31 gobernadores y el jefe de Gobierno del Distrito Federal. El presidente y su partido pierden las elecciones. Los gobernadores y sus partidos las ganan. De los 500 diputados que integran la Cámara Baja, 141 (28.2%) representan los intereses de los gobernadores del PRI: 43 están ligados a Enrique Peña Nieto (8.6%) y 29 a Fidel Herrera (5.8%). Son los dueños de la Cámara.

IFE y reforma electoral de 2007

Asegura el consejero presidente del Consejo General del Instituto Federal Electoral, Leonardo Valdés Zurita, que el de 2009 fue “un proceso electoral más equitativo que los anteriores”, gracias a las nuevas reglas producto de la reforma electoral de 2007 que “contribuyeron a la transparencia, a la competitividad de la contienda y a elevar los niveles de participación”. Sin embargo, la opacidad en la compra-venta de espacios en televisión disfrazados de entrevistas espontáneas puso en riesgo la validez de algunas elecciones; la explicable inexperiencia del IFE como programador de pautas provocó inequidad en una contienda para gobernador en la que un candidato se vio afectado por la no difusión de miles de spots.
Es previsible que en los próximos meses seamos testigos de la aprobación de algunos ajustes a la legislación electoral, pero éstos no serán de gran calado. El 5 de julio el PRI ganó no sólo la mayoría parlamentaria sino más prerrogativas con miras a la elección presidencial de 2012. El Cofipe garantiza el acceso de los partidos a radio y televisión por medio de una distribución 70% proporcional a los resultados de la última elección y 30% de repartición equitativa. Con base en esta fórmula, de cada 100 spots 41 se asignarán a una previsible coalición PRI-PVEM, 25 al PAN, 13 al PRD, 7 al PT, 6 a Convergencia y 7 a Nueva Alianza.

Voto en blanco o minoría silenciosa

La elección intermedia de 2009 será recordada, entre otras razones, por haber movilizado a una minoría silenciosa que se hizo escuchar promoviendo el “voto nulo” o “voto en blanco”. De acuerdo con algunas encuestas de salida, alrededor del 90% del voto anulado (cerca de un millón 700 mil sufragios) fue deliberado, no por error. De haber constituido un partido político, una opción electoral formal, habría sido la cuarta fuerza electoral y habría mantenido su registro. Esta acción colectiva se alimentó del voto de castigo y envió un fuerte mensaje a los partidos políticos a través del cual se expresa el desencanto ciudadano con un sistema de partidos poco representativo, sin herramientas para llamar a cuentas a sus representantes. Más allá de los números, el éxito del movimiento “anulista” entraña una nueva reforma electoral que incluya figuras de participación como las candidaturas independientes; de rendición de cuentas como la revocación del mandato; de democracia directa como el plebiscito, el referéndum y la iniciativa popular. Sin estas adecuaciones al marco legal vigente, es factible ver una reedición del movimiento “anulista” en 2012.

Desencanto ciudadano

Gracias a la Encuesta Nacional sobre el Sentir Ciudadano 2009 (auspiciada por Fundación Este País, IPN, ITAM) sabemos que los ciudadanos coinciden en denunciar su inconformidad por el sistema de representación vigente. El 47.2% de quienes fueron a votar el 5 de julio y lo hicieron por un partido político no se sienten representados por su diputado federal. El porcentaje de ciudadanos inconformes se robustece al considerar a quienes fueron a votar y anularon su voto, votaron en blanco o por un candidato independiente como Esperanza Marchita (62%). De acuerdo con la misma encuesta, el diálogo entre partidos políticos y ciudadanos está roto para 6 de cada 10 ciudadanos mexicanos, toda vez que consideran que los partidos escuchan poco o nada. Ante este panorama, más del 60% de los ciudadanos está a favor de la reducción del número de diputados. La mitad de quienes fueron a votar está de acuerdo con las candidaturas independientes. La reelección de legisladores divide a la mitad a quienes se oponen y quienes apoyan esta medida. Estos resultados son un esbozo de las medidas que los integrantes de la LXI deberán tomar en cuenta en el momento que decidan llevar a cabo “la reforma de la reforma electoral”.

Política 2.0 en México

Antes del arranque de las elecciones intermedias se especuló en demasía sobre el impacto que tendría Internet en las campañas. Una vez concluidas, en el paisaje político digital mexicano lo que campeaba era un irrisorio, poco profesional y nada estratégico uso de la red de redes. Los candidatos y sus equipos de campaña utilizaron a la Internet como un medio más difusión de información en el que se subía el boletín del día en lugar de explotarlo como un espacio real de vínculo, de comunicación con los ciudadanos. No obstante, se registraron casos exitosos. El más visible por eficaz fue el movimiento ciudadano promotor del voto nulo, que sin los recursos y plataformas de los partidos políticos logró llamar la atención de sus destinatarios (políticos y ciudadanos) así como de los medios de comunicación y las casas encuestadoras que empezaron a considerar el voto nulo como un actor activo en la contienda. Otro caso de éxito en cuanto al uso de Internet como vehículo de diálogo, fue el de Germán Martínez y el PAN, quienes lograron hacer de sus videos en YouTube fuente de información bidireccional. Las campañas negativas por la web llenaron el aparente hueco que dejó la televisión al prohibirse la contratación de espacios en los medios electrónicos por parte de los partidos políticos. En los siguientes procesos ya estaremos hablando de un marketing político digital como parte de la estrategia general de campaña.

2010: antesala presidencial

En los 15 procesos electorales en juego en 2010 arranca la verdadera disputa por la Presidencia de la República. En 2010, el año del bicentenario de la Independencia y del centenario de la Revolución Mexicana, la disputa por el poder político se dará en la mitad del territorio nacional. Los ciudadanos de 12 estados elegirán gobernador (Aguascalientes, Chihuahua, Durango, Hidalgo, Oaxaca, Puebla, Quintana Roo, Sinaloa, Tamaulipas, Tlaxcala, Veracruz, Zacatecas) y en tres más se renovarán diputaciones locales y alcaldías (Baja California, Chiapas y Yucatán). Después del 4 de julio del próximo año veremos cuál color predomina, qué partido y cuál aspirante se fortalecen rumbo a la elección presidencial y cuáles nuevas reglas del juego determinarán la contienda de 2012. Pendientes y felices fiestas; nos vemos el año que entra.