La CARICATURA POLÍTICA como género periodístico.

Por: Enrique Echaide García
Hechos y palabras

Cada semana se publican cientos de caricaturas políticas en los más de 400 diarios y revistas que circulan en nuestro país. En muchas ocasiones lo primero que buscan los lectores es la caricatura del día, para ser después de varias semanas lo único que recuerdan con precisión. Junto con la nota roja, el cartón político sigue siendo una tradición que populariza al periodismo mexicano. Puede ser que en el editorial se suavice el análisis y en los artículos se desmonten los hechos de manera compleja y especializada, pero en las caricaturas es posible encontrar la crítica más aguda y más impactante de la realidad.


A pesar de que el cartón político es reconocido como un género de opinión, su definición y análisis con frecuencia escapan a la habilidad del teórico, ya que, como señala el argentino Ramón Columba: “La caricatura no se ajusta a reglas ni preceptos”  (Columba 1958, p. 8). Su fuerza radica en el delicado equilibrio entre la inteligencia y el humor. Se nutre de un vasto conocimiento sobre el acontecer político y social, y con una poderosa capacidad de síntesis que produce rasgos y situaciones fácilmente asequibles para el lector.
Sin duda, como otros géneros más estudiados, la caricatura política también refleja una sociedad y una época determinadas, su ejercicio no se limita a un mero alarde técnico o estilístico, ni se pierde en las búsquedas quiméricas del arte, sino que, como un organismo vivo, se arraiga en la realidad más pedestre para asimilarla y devolverla a la luz, reconocible y verosímil, marcada por el juicio instantáneo de la historia. Por eso las personas que se dedican a esta difícil profesión, más que destacarse por la calidad de su técnica, se caracterizan por su capacidad de análisis. Como afirma el crítico Víctor Roura: “No es buen caricaturista aquel que sólo sabe dibujar, sino quien sabe expresar gráficamente, aún no teniendo del todo el arte del dibujo, una idea con claridad.” (Roura, 1997, p. 53)
En este sentido, se puede afirmar que la caricatura política, más que una simple imagen que convoca al humor y sirve de entretenimiento, es una creación intelectualque busca formar opinión pública y crear conciencia social de la realidad.

Como Género de Opinión o Editorial
Se ha convertido en un lugar común incluir al cartón político dentro de los géneros de opinión, debido a que una de sus finalidades es expresar una opinión, es decir, externar el juicio del propio autor.
La mayoría de los autores coincide en  que existen tres grandes divisiones de los géneros periodísticos de acuerdo con su propósito y el uso de su lenguaje:


Los Géneros Informativos son aquellos cuya finalidad es informar, transmiten datos, hechos, situaciones concretas en un lenguaje objetivo e impersonal que prescinde de las adjetivaciones. Entre sus ejemplos se encuentran la nota informativa, la crónica policíaca y la entrevista informativa.


Los Géneros Interpretativos o Híbridos son los que además de presentar la información, aportan otros datos que orientan sobre las causas y las consecuencias de determinado hecho o acontecimiento. Se caracterizan por la investigación y la confrontación de fuentes, su lenguaje es más elaborado y permite en ocasiones la impronta estilística del autor. Son ejemplos claros de la interpretación: la crónica literaria, la entrevista de semblanza y el reportaje de fondo.

Los Géneros de Opinión o Editoriales son los que buscan valorar y enjuiciar el hecho, ubicarlo en su justa dimensión. Se valen del análisis y demuestran el punto de vista del autor o del medio. Su lenguaje es expositivo y argumentativo. Por ejemplo, se pueden mencionar en estos géneros al editorial, el artículo de fondo y la columna.
Aunque la caricatura se vale de otro lenguaje, el gráfico o icónico y del recurso del humor, también es un vehículo transmisor de ideas y argumentos. Por sus características, y desde su nacimiento, ha sido utilizado como un medio para expresar opiniones y juicios; por su instantaneidad se ha convertido en un agudo crítico del ejercicio y de las figuras señeras del poder. En pocas palabras, se puede afirmar que por su definición, características y función, la caricatura política se enmarca dentro del contexto de los géneros de opinión.
Por otro lado vale la pena señalar que no obstante su frescura e intención desacralizadora, esta expresión gráfica no se agota en un ejercicio de catarsis. Como asevera Carlos Monsiváis:
Un dibujo crítico no es humorístico en el sentido de la búsqueda profesional de la carcajada. Sí induce a la risa, a la sonrisa y a todas las otras decapitaciones de la falsa grandeza, pero no va tras el chiste sino tras la paradoja visual, algo muy distinto. Las caricaturas perseveran en el recuerdo porque, además de la finura estilística, siguen siendo dibujos fantásticos, encauzados por las anotaciones ácidas sobre el poder, que notifican del canje del Más Allá por el Más Acá (Monsiváis y Scherer, 2003, pp. 199-200)
Es  necesario ubicar la caricatura como género periodístico de opinión porque también existen otros géneros y especialidades dentro del dibujo periodístico como el humor blanco, la ilustración, y la viñeta, en cuanto a su contenido; y tira cómica e historieta en cuanto a su forma. Aquí únicamente trataré la caricatura como género de opinión. Para entender mejor la especificidad de esta expresión y diferenciarla de otras, es necesario repasar sus elementos.


Elementos del Cartón Político

Los principales elementos que caracterizan al cartón político son la crítica, el dibujo, el humor y la concreción semántica. La ausencia de cualquiera de estos redunda en la efectividad de su propósito comunicativo.
La crítica es elemento fundamental que lo define como género de opinión. En ella radica el ejercicio del análisis y la elaboración del juicio. No puede haber cartón político sin crítica porque hacia esa dirección se orienta su propósito y sus objetivos pueden ser las instituciones, las personas, las situaciones, pero sobre todo aquellos asuntos relacionados con el poder.
El dibujo es una característica formal que lo distingue de los otros géneros de opinión porque es su medio de comunicación: en éste se centra la atención del lector y se resume la idea que se busca transmitir.
El humor busca la percepción afectiva que junto con el dibujo permite una crítica devastadora e inmediata. Se refiere a lo humano y es la chispa emocional que potencia el análisis político. Usa la sátira, la mordacidad, la burla o la ironía La crítica a veces recae en el dibujo y en ocasiones en el humor o en ambos.
La concreción semántica es la manera en que se combinan los elementos anteriores por medio de lenguajes icónicos y elementos simbólicos, con el fin de darle claridad y contundencia al mensaje. Es la asociación de significados diversos en función de la construcción de un mensaje creativo.


 
   
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